Estar fuera de los playoffs debe
ser muy complicado, más si cabe cuando a comienzo de la temporada eras el gran
favorito. Los Ángeles Lakers llevan varios meses en una situación bastante
incómoda, pero no es la primera vez. Y es que las comparaciones son odiosas,
pero a veces necesarias.
Hace ya varios años, el Staples
Center reunió a los primeros cuatro fantásticos. El “cartero” Malone y el
“guante” Gary Payton cambiaban sus equipos de toda la vida para unirse al
batallón púrpura y oro y conseguir el ansiado anillo antes de retirarse.
Llegaban a un club que había ganado tres campeonatos consecutivos y todas las
apuestas daban a los angelinos como claros campeones. El resultado no pudo ser
peor. El equipo nunca llegó a cohesionarse, O´Neal y Bryant luchaban por ser la
piedra angular del mega proyecto, Malone se lesionaba perdiéndose un gran
número de partidos de la liga regular y Payton sólo mostró algunos detalles de
los que había sido. Al final, un temporada para recordar –lo que no se debe
hacer- y cada uno por su lado.
Este año pasaba algo parecido. Siguiendo la tónica de otros equipos, reunían a cuatro mega estrellas en un proyecto que ilusionaba a sus aficionados y asustaba a rivales a partes iguales. Para hacer frente a los poderosos Heat de Lebron, Wade y Bosch, a los Thunder de Westbrook y Durant y a los Knicks de Melo, Stoudemire y Kidd, los Lakers juntaba a Nash, Bryant, Gasol y Howard. Un base algo mayor pero cuya capacidad de asistir apenas se había resentido y un pivot estrella, dominador y con mucho futuro por delante iban a acompañar a ese ala pivot con alma de base llamado Gasol y a Bryant. Comenzaba el espectáculo…y los paralelismos.
Steve Nash se lesionaba –como
Malone- y se perdía muchos partidos. No pasaba nada, la temporada era larga y
quedaban tres de los cuatros fantásticos. Pero Howard, al igual que Payton, no
daba señas de ser el jugador determinante que aportase el plus que conviertese
a un equipo ganador en campeón. Mike Brown, al igual que Phil Jackson en su
momento, no sabía qué hacer. Tras un inicio desastroso, era sustituido por
D´Antoni. Este nuevo “Mike” decide entonces hacer una jugada extraña. Como la
nueva estrella Howard no funciona, piensa que el problema debe ser la otra
torre y sienta a Gasol –nunca llegará a tener el reconocimiento que se merece-.
El equipo, lejos de llegar a ser una referencia en el campeonato, comienza a
alejarse alarmantemente de playoffs.
Al final enderezó el rumbo,
comenzó a ganar partidos pero no llega a ser suficiente. No parece que vaya a
haber un final feliz este año y quizás se repita al espantada de antaño, donde
sólo siguió Bryant. Constantemente entrado y saliendo de los puestos que dan
acceso a la fase final, los Lakers son un barco a la deriva que, ni ganando,
dan la sensación de ser un problema para el resto de equipos.
Tras la última derrota frente a
los Clippers – desde 1975 no perdían los cuatro partidos de la temporada ante sus
“vecinos pobres”- están de nuevo fuera de playoffs y el tiempo se les acaba. Lo
complicado no es la derrota, sino que no han podido ganar a uno de los claros
favoritos al anillo. Quizás llegue la sorpresa, pero en caso de entrar en playoffs,
les esperan en primera ronda Spurs o Thunders. Casi nada.


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